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A LOS POLITICOS

RECOMENDACIONES A LOS POLÍTICOS

 


Recomendaciones a los políticos de los parlamentos




Es necesario cambiar las relaciones entre la industria farmacéutica, los responsables políticos, los reguladores, el servicio de salud, los médicos y los pacientes. El gobierno central y los gobiernos autonómicos, y desde luego los médicos, han tomado el camino fácil de asumir que los intereses de la industria, de los servicios sanitarios y de los pacientes son los mismos.



Sin embargo, las relaciones actuales, que han sido calificadas acertadamente como incestuosas, distorsionan las decisiones a la hora de regular y prescribir los medicamentos.



Controlar y reducir la influencia de la Industria es una necesidad que beneficiaría a todos, incluyendo, paradójicamente, a la propia industria (que podría concentrarse en nuevos medicamentos y no en la corrupción del sector). Un nuevo marco de relaciones, presidido por los valores éticos de la salud y no por las fuerzas del mercado.



  • Las autoridades reguladoras están demasiado cerca de la industria, por lo que no aseguran que la industria trabaje en el interés público. El proceso de concesión de licencias de medicamentos y los sistemas de regulación deberían de ser mas transparentes.



  • Revisar la normativa legal, para incluir a todos los estamentos del circuito de adquisición, distribución, dispensación, administración y utilización de medicamentos y material sanitario en la obligatoriedad de actuar según los códigos éticos.



  • Los ensayos clínicos, que son las pruebas esenciales para la reglamentación y las decisiones clínicas, los realiza casi en su totalidad la Industria. Por ello, existe parcialidad e información sesgada. También es común que muchas de las organizaciones y personas que diseñan y trabajan en los ensayos pertenezcan a la industria.



  • Los ensayos clínicos deben centrarse en la utilización de los resultados de salud que son relevantes para los pacientes. Debe haber un registro independiente de los ensayos clínicos.



  • Se deben realizar más investigaciones sobre los efectos adversos de las drogas y los costos de la enfermedad inducida por drogas.



  • El regulador debe garantizar una mayor moderación en la promoción de los medicamentos y acreditar su información técnica. La influencia actual de la Industria Farmacéutica es abusiva en la formación continuada de los médicos, las revistas médicas... La administración pública tiene que asumir la formación de sus profesionales.



  • Los centros sanitarios tienen que disponer de herramientas adecuadas que ayuden a la prescripción y dispensación racional de medicamentos y que incluyan restricciones. Las restricciones más severas corresponderán a la prescripción de las actividades de los no especialistas.



  • Los médicos deberían estar obligados a declarar las sumas que reciben como hospitalidad. Las organizaciones y las personas -en particular los líderes de opinión- pueden recibir grandes cantidades de dinero en concepto de consultoría, honorarios, conferencias, etc. Sería conveniente un registro público de las relaciones entre los médicos y la industria.



  • El patrocinio de la industria de medicamentos debe pasar del Departamento de Salud al Departamento de Comercio e Industria, porque el ministro de Salud no puede servir a dos señores (el público y la industria).



  • Prohibir  la publicidad a los ciudadanos, tanto la directa a los pacientes, como la existente en los centros sanitarios, y la indirecta que favorezca la utilización de medicamentos o material sanitario



  • Las organizaciones de pacientes tienen que declarar sus conexiones con la Industria Farmacéutica.